Los pervertidos. Aquellos personajes que, casi sin darnos cuenta, llevamos viendo repetidamente en la ficción desde que somos pequeños y que ahora, gracias a que las personas tienen cada vez más propensión a la actitud crítica y que ciertos movimientos sociales nos han hecho ver que algunos comportamientos no son precisamente los adecuados, este estereotipo está apareciendo progresivamente en las charlas de los amantes de las historias, despertando debates muy interesantes. Sin embargo, se suele caer, como en muchas ocasiones, en extremos que, bajo mi opinión, simplifican en demasía este asunto. Es por eso que me gustaría dar mi opinión respecto a ese recurso y sobre si la existencia de estos personajes es mala o buena.
La RAE define pervertido de la siguiente manera: "Dicho de una persona: De costumbres o inclinaciones sexuales que se consideran socialmente negativas o inmorales". Sin embargo, esto es muy relativo en relación al lugar en el que nos encontremos, pues en un país con unas costumbres mucho más tradicionales la simple mención de la palabra pene constituiría un grave acto de perversión. Además, en la ficción (y en la vida real, para qué mentir) no sólo llamamos pervertido a aquellas personas de conductas sexualmente inmorales, de manera que, bajo esta premisa, podríamos decir que me referiré como pervertido a aquellos personajes que demuestren conductas sexuales, ya sea mediante actos, pensamientos o habla, en situaciones impertinentes y en un grado mayor a la media de personas.
Es decir, no llamaremos pervertido a aquellos personajes que presenten este tipo de conductas en situaciones inteligibles y en un grado estándar, como podría ser cuando en cierto episodio de "Detective Conan" el prota se sonrojó por ver a la chica que le gustaba cambiarse de ropa frente a él o situaciones similares.
Una vez aclarado esto, podemos preguntarnos qué conlleva este estereotipo y cuáles son los principales referentes. Normalmente, los personajes pervertidos son personajes planos cuya única función en la trama es crear comedia con situaciones tales como pensar de forma lasciva sobre otras personas, acosarlas o tocarles partes de cuerpo sin su consentimiento.
Lo malo de esto, como ya os habréis dado cuenta, es que provoca en el espectador una animadversión contra ese sujeto, pues tiende a sobrepasar límites que rayan en el abuso y en la cosificación de los personajes que son víctimas de estos pervertidos y, por lo tanto, en un error narrativo, como ya expliqué en mi artículo sobre sexualización y erotismo en la ficción. Además, su gran planicie resulta en que estas actitudes sean lo único resaltable del personaje y una molestia para los receptores.
También, por alguna razón (quizás por el contraste que provoca), se tiende a caer en el hecho de que estos personajes sean viejos verdes o niños que se aprovechan de su corta edad para tocar tetas.


Con estos ejemplos, podríamos determinar que todos los pervertidos son malos y odiosos... y no es del todo así. De hecho, nosotros amamos a muchos de ellos. Personajes como Brock de "Pokemon", Merlí de su serie homónima, Sanji de "One Piece" o Peter de "Los cazafantasmas" son sólo algunos personajes que también entran dentro de este cliché y que nos gustan. Sin embargo, no los amamos porque sean pervertidos, sino que los amamos A PESAR de que sean pervertidos. ¿Por qué? Muy simple: porque, a diferencia de los anteriores, son buenos personajes. Sus actitudes cuestionables no opacan su construcción ni constituyen toda su personalidad.
Es aquí donde he visto que muchas personas dicen que, mientras el personaje esté bien construido, no importa que sea un pervertido y, si bien es cierto que no son igual de insoportables, lo bueno no quita lo malo. Por mucho que se intente dar comedia con esto (y prometo explayar esta es frase en un próximo artículo), todo transmite un mensaje, ya sea de forma directa o indirecta, y nos debemos hacer cargo de ello. Normalizar estas conductas no hacen otra cosa que inculcarnos el hecho de que no importan o que son lo normal. Que son un mero chiste aunque a las personas que lo sufren les moleste. Y no, eso tampoco se arregla con hostias, es decir, otro argumento que he oído mucho es que el mensaje es diferente con los pervertidos que son castigados recibiendo hostias de las víctimas.
Pero, sin duda, mi ejemplo favorito es J. T. de "Degrassi: The Next Generation", un gran personaje que es un absoluto pervertido y que, en cierto capítulo, cosifica a su profesora viéndola únicamente como un objeto sexual al que mirarle el culo, pero a medida que la va conociendo y comprendiendo que sus actitudes pueden dañar a la gente, acaba haciéndose su amigo y reprendiendo a sus propios amigos por actuar de la mala forma en que lo hacía él antes. Perdió un calentón, pero ganó una amiga.
Con esto quiero decir que un personaje puede ser un pervertido siempre y cuando sus malas acciones tengan consecuencias, ya sea siendo castigado porque ha hecho una cosa gravísima (véase el pervertido que aparece en un episodio de "Escuela de Detectives", el cual es atrapado y enviado a prisión) o evolucionando como personaje, dándose cuenta de sus errores y enmendándolos, como en el caso de J. T. Pero cabe recalcar una cosa más: ¿os habéis fijado que he dicho que este mismo personaje es un pervertido? Pues lo sigue siendo incluso después de hacerse amigo de su profesora. Entonces, ¿por qué lo pongo como un buen ejemplo? Pues porque tener la lívido por los aires y ser un salido no es inminentemente malo. J. T. no dejó de ser lascivo, pero sí aprendió a respetar, es decir, un personaje puede ser un pervertido mientras no sea un cabrón, o dicho de otro modo, mientras respete a los demás. Que alguien tenga la mente muy sucia no quiere decir que vaya a tocarle los pechos a una chica. De hecho, una amiga y yo lo estuvimos hablando y tanto ella como yo nos consideramos unos completos pervertidos, pues hablamos con un lenguaje no muy fino y podemos relacionar hasta la cosa más retorcida con el sexo. Además, estamos muy salidos, pero eso no provoca que vayamos molestando a gente o que los veamos como meros objetos sexuales.
Si hablamos de personajes, mencionaría a Jay de "Big Mouth", otro gran personaje que va evolucionando a lo largo de la historia aprendiendo de sus errores y autodescubriéndose, pero nunca reniega de su parte pervertida, pues esta lo carga de un gran carisma y no sobrepasa la libertad de nadie.
También, aunque no haya visto ni leído la obra todavía, en "Naruto" tengo entendido que el personaje de Kakashi va con una libretita que contiene porno, lo cual muestra su perversión, pero ya está, se limita a su libreta, y eso no está mal.
Y por último me gustaría mencionar a Yashiro de "Pájaro que trina no vuela", un personaje increíble y cuya perversión forma una parte intrínseca de su personalidad. Su lascividad llega a extremos denigrantes para él mismo, pero es lo que le da profundidad y nunca llega a molestar a gente que no lo merece. De hecho, le llega a decir a su "pareja" que puede acabar con el juego de coqueteo que tienen cuando quiera.
Yashiro es el mejor pervertido que se ha creado nunca y no hay más que hablar.
Y, aunque he estado poniendo sólo a hombres, también tenemos ejemplos femeninos, pues, aunque culturalmente todavía nos cuesta asimilarlo por retazos patriarcales, las mujeres también están salidas. Lo malo es que su perversión se suele mostrar a través del fetichismo de la homosexualidad masculina.
Esto daría para explayarse en otro artículo, pero, resumiendo, esta vuelve a ser una actitud asquerosa que no se debe normalizar ni relativizar, pues cosifica a las parejas del mismo sexo y eso es tremendamente homófobo.
Por suerte, también hay buenos ejemplos, como Biscuit de "Hunter x Hunter", una mujer que de vez en cuando ha mostrado su afán por los cuerpos masculinos, como cuando babeó al ver al personaje de Hisoka desnudo o cuando se puso a leer una revista de chicos guapos mientras entrenaba a sus alumnos.
Bien es cierto que también parte de otro estereotipo un tanto machista... pero, nuevamente, eso es material para otro artículo.
Y, dicho esto, sólo faltaría mencionar que hay que tener cuidado con un tropo similar que Japón denomina "lucky sukebe", que significaría algo así como "pervertido afortunado". Son aquellos personajes que, si bien no buscan ser lascivos, acaban en situaciones que los hacen parecer así, como, por ejemplo, que un chico se tropiece y acabe agarrándose sin querer a la tetas de una chica.
Esto, nuevamente, no es más que otra forma de cosificar a los personajes (generalmente femeninos) y causa que se vuelva a normalizar situaciones de abuso, pues, por muy accidental que se muestre, no es más que fan service para excitar burdamente al público. De hecho, aquí se hace más patente, pues el mismo nombre indica una premiación por el acto de tocar las tetas más que algo de lo que arrepentirse y pedir perdón. Además, estos personajes dan tanta o más pena y vergüenza ajena que los pervertidos del principio.
Se les idealiza tanto que dan asco.
En conclusión, y volviendo a mostrar mi usual reticencia por las posturas extremistas, la aparición de pervertidos en las historias de ficción no está mal en sí, pues no es otra cosa que un rasgo más de la personalidad siempre y cuando sea un personaje bien construido. Sin embargo, hay que tener cuidado y entender que no hay que normalizar ni relativizar esas actitudes cuando son graves, tanto por las inconveniencias narrativas que puedan tener como por los nefastos mensajes que puede trasmitir. Hagan pervertidos, pero no creen cabrones.
Y hasta aquí el artículo de hoy. En verdad tenía ganas de dar mi opinión al respecto, ya que llevaba bastante tiempo pensándolo, pero siempre estoy abierto a nuevas posturas, por lo que cualquiera es libre de expresar su acuerdo o desacuerdo conmigo y debatir, pero siempre con respeto.
Con esto me despido. Hasta la próxima.

















Pensaba que el mero hecho de ser un pervertido llevaba a acosar o a ser criticado por ese rasgo de su personalidad y con eso ya daban asco. Leyendo el artículo tengo más claro las diferencias que marcan aún teniendo la característica de ser pervertido. Futuramente podrías indagar en la perversión femenina y compararla con la masculina en más profundidad. Gran artículo 👏👏😊
ResponderEliminarHmmm... la comparación que me has propuesto suena cuanto menos interesante. Quizás lo podría hacer en un futuro.
EliminarGracias por la idea.